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Niebla, entre las primeras referencias históricas sobre El Rocío

La primera referencia histórica sobre El Rocío protagonizada por una vecina de Niebla en 1349

IMG_4614En 2015 se cumplían 25 años en la Hermandad del Rocío de Niebla. Sin embargo, las más de dos décadas de la ‘ahijada’ de la filial de Rociana del Condado contrastan con las primeras referencias históricas de los siglos XIV y XV que vinculan a Niebla con El Rocío.

En este sentido, los historiadores hacen referencia a la conquista de Niebla por parte de Alfonso X el Sabio, territorio que abarcaba parte de la actual provincia de Huelva (también Almonte y toda su jurisdicción) lindando con Portugal. Todo este vasto territorio fue arrebatado al antiguo rey moro Ibn Mahfot y una vez conquistado fue donado por la Corona a Alvar Pérez de Guzmán.

Posteriormente, un documento del Concejo de Niebla en tiempos de Alfonso XI recoge por primera vez la existencia de la primitiva ermita de El Rocío. Así, en el año 1335 se recoge en el deslinde de Almonte, Moguer y Niebla:

“… e deste mojon a mojón cubierto a otro mojón que fizieron a pie de vn alcornoque cabeçón que está cerca del camino viejo que va adelante a Santa María de las Roçinas e al Bodegón a mano isquierda como van de Almonte, e deste mojón a mojón cubierto a otro mojón que está a pie de vn azeituno a so el camino nuevo que va d’ Almonte a la dicha Santa María de las Roçinas …”

Transcurridos unos años, el libro de montería de Alfonso XI se convierte en otra fuente más. Dicho libro fue escrito en la década de 1340-1350, según los historiadores. En él tenemos otra referencia a la ermita en la que el nombre de Niebla vuelve a aparecer:

“… En tierra de Niebla ha vna tierra, queldizen las Rocinas, e es llana, e es toda sotos, e h afiempre hy puercos … E feñaladamente fon los mejores Sotos de correr cabo de v neglefia, que dizen Sata Maria de las Rocinas, et cabo de otra eglesia que dizen Sancta Olalla…”.

 Del mismo modo, otra referencia importante procede de la propia Niebla. El único documento en todo el siglo XIV en el que se menciona la iglesia y la Virgen, conservado en el monasterio de Santa Clara de Moguer  y el Libro de la Montería  del rey Alfonso XI. Se trata del testamento realizado por una vecina de Niebla llamada Urraca Fernández que dedicaba parte de su legado a sufragar la obra de Santa María de la Rocina el día 10 de febrero de 1349:

“… E mando a las obras de las eglesias de Santa María de Lauapiés, e de Santa María de Furugente, e de San Pedro de las Torronteras, e de San Juan de Morannina, e de San Christóual, e de Santa María de las Rozinas, dos marauedíz a cada una…”

 En definitiva, la vinculación de Niebla con las tierras rocieras es, desde épocas remotas, indiscutible por razones históricas. Sin embargo, no fue hasta finales del siglo XX cuando el municipio iliplense contó con hermandad propia.

Han pasado ya 755 años desde la conquista y 668 años desde el testamento de aquella vecina, por lo que la historia hace multiplicar por treinta los 26 años de hermandad. 

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